Cambridge

12 agosto 2010

A menos de una hora de Londres en tren, Cambridge es un lugar ideal par escaparle al ruido y a la gente de las calles londinenses.

La ciudad está llena de universidades, con jardines, lagunas y patos… y esos edificios tan antiguos y grandes que inspiran, y al menos yo agarraría un libro si lo tuviera a mano, para perderme horas. El ambiente me recordó a la biblioteca del rey, en el British Museum, con libros y con objetos de todo el mundo que distintas familias coleccionaban y usaban para explicar la Historia. Los ingleses, piratas, sí, pero no solo por ladrones sino por curiosos y observadores del mundo. ¿Qué se le puede reprochar a un ladrón con ansias de conocimiento?

Pasamos en Cambridge una tarde con Maxi, Hernan y Gaby. Una tarde de relax, en la que disfrutamos también de un jardín con los violines en vivo de un casamiento. Botes en un río, parques verdes, puentes, calles curvas, chocolates y una caminata de horas que nos dejó muertos pero con una sonrisa.

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Oh my London

12 agosto 2010

Mi primera impresión de la ciudad no fue muy buena. Con mucho tráfico, ruidosa, tan grande y plagada de gente. Y lo primero que me dijeron apenas la pisé, “esta ciudad es una puta mieerrrrda”, con tonada italiana. Pero día tras día, de a poco, Londres me fue conquistando. Y de tanto escuchar “mind the gap” al subir o bajar cada vagón de su viejo y emblemático subte, salté el hueco y me enamoré de la ciudad.

Londres la cosmopolita, siempre despierta, interesante, con tanto por descubrir y visitar que no te alcanzan ni años viviendo ahí. Me dejó esa sensación de desconcierto aunque agradable, como la sonrisa de Mary Poppins al sacar de su bolso  miles de cosas que resultaba imposible imaginar adentro.

Y además de perderme en el subte y en los barrios, Londres me empalagó de negocios, tiendas (como Harrods) y mercados. Ideal para ir de compras si estás con bolsillo grande, porque las ofertas son tan “ofertas” que terminás comprando todo. Imperdibles los mercados de Notting Hill y Candem Town, este último con su onda particular y muchos recovecos por descubrir.

Y para relajar, nada como un picnic en los parques enormes, verdes y callados.

Lo mejor de mi Londres fue recorrer sus tantos barrios, y caminar entre casas inglesas de ladrillos, en calles que se doblaban y parques; South Kensington, Chelsea, Richmond (visita obligada) por nombrar algunos. En los que están a orillas del río Thames se puede ver a ingleses practicando rowing, si toca día de sol.

Por último, Londres la de miles de museos, todos gratis. Los Tate (Modern y Britain), el British Museum… Londres del barrio chino; del Soho, bien canchero, con cafés que invitan a un cálido stop. Y nada como terminar el día con una cerveza en algun  bar o pub londinense, con bandas en vivo y muy buenos amigos.

Si fuera una persona, Londres sería un “tipo con onda”. Porque es una ciudad lindísima y es una ciudad con toda la onda. Oh my London!

Imposible nombrar todo, como imposible me parecía de chica, y desde la pantalla, urgar en la cartera de Mary Poppins.

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