Adios Tailandia!

20 marzo 2010

Viernes 19,después de una terrible noche entre ronquidos y en la que fui atacada por un viejo que no encontraba la luz del cuarto, me levanté a las 7.00 am en Chiang Saen, me subí a la bici y fui a recorrer las ruinas de la ciudad…. ciudad mítica e histórica, centro del buddhismo por esas tierras hace mucho tiempo atrás…. ciudad disputada con Burma.

Lo más interesante fue cuando caminé hacia el costado de un templo y me encontré con varias realidades al mismo tiempo, cada uno en su mundo. Estaban los monjes del templo en sus cuartos/casas de alrededor. Y hacia la izquierda del templo había: un puesto (toldo con mesas y sillas) de la Cruz Roja y gente que se acercaba a hacerse ver por los médicos; unas señoras vendiendo refrescos y comida Thai; y un cajón dorado con flores, foto del difunto y familiares que le rendían homenaje. Todo con parlante y música de fondo. Por último, los transeúntes que pasábamos por ahí como si fuera cualquier vereda… o yo que hablaba con un monje sobre turismo, mientras otros despedían a su ser querido. Rarísimo. 

Devolví mi bici en el hostel y me fui a tomarme la mini van (que resultó ser camioncito azul) para Chiang Khon…lugar desde el cual podés cruzar a Laos, gestionando la Visa correspondiente.

Gracias Tailandia por estos días, chau Tailandia!


Leyendas de opio

18 marzo 2010

Vienen de las tribus de montaña y todas tienen temas similares: la planta de opio crece en la tumba de una joven muchacha o de una vieja con mal olor.

Van dos leyendas de la tribu Akha

1- Hace mucho tiempo atrás había una joven mujer que por ser tan bella tenía muchos pretendientes. De todos ellos, siete la habían impresionado. Un día, los siete fueron a pedir su mano en matrimonio, pero la joven muchacha no quiso elegir a uno en particular por temor a ofender al resto, entristecerlo o hacerle sentir celos. Así que decidió hacerle el amor a los siete.

Aunque sabía que seguramente el tema le iba a causar la muerte, estaba feliz de hacer el sacrificio.  Cuando no pudo soportar más, pidió por la muerte y pidió ser reencarnada en una bella flor. Antes de morir le dijo a sus parientes que cuidaran muy bien de su tumba, donde la bella flor crecería desde su corazón. Y aseguró que le iba a encantar su savia a todo aquél que la probara, que iba a querer más, pero que al mismo tiempo le iba a otorgar el bien y el mal.

2- Hace mucho tiempo atrás, había una joven Akha que era muy bella pero al mismo tiempo tenía tan mal oloren su cuerpo que ningún hombre se le acercaba. Por esa razón, tenía una vida muy triste y solitaria, tanto que murió de corazón roto.

Antes de morir pidió un deseo y le solicitó a sus vecinos que cuidaran muy bien de su tumba. Cuando cualquiera probara la savia de la flor que crecería allí, querría probar de nuevo y de nuevo. Pero esa savia, además de darle un placer increíble también la causaría un terrible sufrimiento.


Golden Triangle

18 marzo 2010

A finales del siglo 19 y comienzos del 20, varias tribus de montaña llevaron el opio consigo a medida que se movían de China a través de las montañosas áreas de Tailandia, Laos y Burma. Así fue como el opio llegó y prosperó en el Golden Triangle.

El área triangular es una densa área de cultivación de adormideras (flor parecida a la amapola), de tres países: Tailandia, Laos y Myanmar. El área cubre más de 100.ooo kilómetros cuadrados de zonas montañosas que parecen un triángulo. El centro del área está en el borde de los tres países, donde se encuentran dos ríos: El Mekong y el Ruak. En Tailandia, las ciudades de esa zona son: Ban Sob Ruak, Tambon Wiang, Amphoe, Chiang Saen en la provincia de Chiangrai.

Es bien sabido que el opio es muy caro. Por eso se conoce como Black Gold. Antes el oro era usado en lugar del dinero en la comercialización de opio, y había que cortar tanto uno como el otro para comprobar que no se trataba de una estafa.

El nombre de Golden Triangle de esa zona responde justamente a que había tremenda cantidad de dinero y de oro.

Origen de la pipa china de opio, el mito

Se dice que un dios de cara colorada con seis brazos apareció un día antes del gran emperador amarillo (Huang Ti) y dio un poderoso soplo en la tierra, produciendo mágicamente una pipa de bamboo. Con otro puff divino creó la adormidera, y con un tercer puff apareció una flama. De esa manera, el dios en cuestión engendró los tres elementos esenciales para fumar opio: la pipa, el fuego y el opio.


Enamorame Chiang Saen

18 marzo 2010

¿Qué puedo decir de mi jueves? Empecé la mañana con un naa te puedo creer templo Ron Khun, en Chiang Rai. A la tarde rumbeé para Chiang Saen y me deslumbré con su espectacular vista del río Mekong y con sus tranquilas calles. Entonces mirando el mapa pensé: “más al norte no puedo estar!”. Al otro lado del río: Laos. A 7 km, el triángulo de oro, frontera con Myanmara y Laos.

Llegué a Chiang Saen a las 14.00, y por seguir el consejo de Lonely Planet perdí tiempo buscando guest house. La que recomiendan en la guía no está para nada bien: Gin’s Guest House, a parte de que está muy lejos. Me alojé finalmente en Tankun Hostel, con un dueño muy amable que te llena de buena información. Recién a las 15.30 estaba lista para salir a comerme la ciudad.

Me alquilé una bici y me fui 7 km afuera para el Golden Triangle. Camino de ruta bordeando el río y campos con olor a verde. Llegué, Buddha gigante, un templo, un mercado y varios puestitos de comida, café y helados. Me saqué una foto en el cartel que señala el punto y entré en el Museo del Opio… qué buena decisión, 50 bath de entrada y media hora de recorrida más que interesante.

En el museo podés leer sobre el origen del opio, cómo se extrae, escalas y medidas, pipas, alfombras especiales para sentarse a fumarlo y las almohadas… de porcelana, madera y piedra (aparentemente después de fumar parecía que la cabeza descansaba en una nube).

Me compré dos imanes con cabeza de mujeres de tribus de montaña y me volví  a la ciudad. La vuelta en bici fue mejor que la ida, sin las dudas de estaré-yendo-por-el-camino-correcto-dónde-hell-está-el-golden-triangle-se-me-romperá-la-bicicleta-que-vieja-que-está. Después me regalé una hora de masaje a la orilla del río, una vuletita corta por la ciudad de noche y cerveza Chang más pollo cocinado en caña de bamboo (igual estaba tan picante que no noté la diferencia). Un día PERFESTO.

Mañana viernes a la mañana recorro las ruinas de la ciudad y me voy para Chiang Khon, para cruzar a Laos.


Chiang Rai de motos

18 marzo 2010

Chiang Rai es una ciudad de montañas y río que podés conocer caminando. No es linda, pero el atractivo es recorrer sus alrededores en moto, o contratar un trekking por las montañas y sus tribus, o un safari en elefante.

Yo fui exclusivamente por su White Temple: el Wat Ron Khun. SOR PREN DEN TE. Llegué y “naaa te lo puedo creer”, o -en pasado- “no no, pero cómo te explico”.

Segunda atracción: el night bazaar. Muy pintorezco. Tiene además dos shows en vivo (una tailandesa que canta, o una banda de música, o un desfile de travestis que parecen más mujeres que las mujeres si no hablan).

La ciudad (y toda la provincia, del mismo nombre) vive en moto. La gente circula en moto y cada cuadra tiene su concesionario y/o casa de alquiler. Un día más ahí y me compraba una moto rosa tuneada de hello kitty.

Cené un Pathtai en el Night Bazzar con un amigo tailandés de la calle, viejo que parecía el Dr Chapatín con su bolso de tela lleno de su vida. Hablabamos es espanthainglish cuando no se cubría con su abanico para reírse luego de cada frase.

Después me fui cansadísima a mi cuarto en Boon Bundan guest house, que compartí con un austríaco y una malaya que había conocido horas antes en la estación de bondis. Estaban copados con mi compañía porque venían de dos meses de viajar los dos solos, pero yo tenía pensado estar sólo un día en Chiang Rai e irme para Chiang Saen… ciudad con mas vestigios (ruinas) de su pasado de reyes e imperios, ciudad tranquila a orillas del río Mekong.

FOTOS EN: http://www.flickr.com/photos/48080571@N02/sets/72157623645540528/

DATOS ÚTILES

- Alojamiento: Boon Bundan Guest House está cerca de la estación de bus de la ciudad (no confundir con la estación principal donde te deja el bondi de chiang rai). Está cerca del night bazaar, vecino a la estación de colectivo, y cerca del centro de la ciudad. Precio, 100 bath si sos tres, 200 si sos solo. No pretender lujos, el look es el mismo del de la ciudad, pobre. Wifi gratis. Y sumale 10 minutos a tu día para hacerte entender con los dueños (sólo thai y apenas thainglish).

- Transporte: el bondi de Chiang Rai te deja en la bus station principal. Ahí te tomás un camioncito azul o mini van en la plataforma 20, por 20 bath. Te lleva a la city bus station, donde también está el night bazaar. Caminás tres cuadras para el templo Jed Yod y a la vuelta está Boon Bundan Guest House. Si no te gusta, en la calle Jedyord que está ahí también hay más alojamientos.

- Wat Ron Khun: en thai lo pronuncian ronjun (con la jota aspirada), está a 14 km, en las afueras. Vas a la city bus station y te tomás un bondi de línea por 20 bath, en la pla 6. Te deja sobre la ruta pero hay carteles que ca el templo. Para volver a la ciudad, volvés a la ruta, pero mano hacia la ciudad y a la derecha hay una sombrilla y un tailandés sentado, donde para el colectivo o el camioncito azul. Otros 20 bath.

- Cómo ir a las ciudades vecinas: para llegar a Chiang Saen, Mae Chan y/o Mae Sai, te tomás colectivo en la city bus station, plataforma 7 o te indican. Precio a Chiang Saen: 37 bath, dos horas reloj.


Masajeame Tailandia

18 marzo 2010

Primer masaje:

Infierno en Bangkok. Fut masásh fut masásh. Ok, entro antes de que la tailandesa se quede ronca. Aire acondicionado, espero mi turno. Media hora, 220 bath. Me siento. Un míster flaquito pero fuerte y muy simpático. La mueca sonriente es nuestra única forma de comunicación además de sus manos en mis pies. Me aprea los puntos clave del pie, me mira y nos sonreímos. Un “uh” en coro y yo por adentro: “eso dolió”. A los 30 minutos, mis havaianas no son chanclas sino naves. “Copancá!” (gracias)

Segundo masaje

Mar azul. Phi Phi área en el sur de Tailandia. Masaje Thai completo. Una señora con muchos amaneceres como arrugas. Con cada parte de su cuerpo, manos, dedos, codos, brazos, pies y rodillas me tatuó todos sus cumpleaños, el silencio y la paz. Una hora, 300 bath, y perdí la noción del tiempo y de las cosas.

Tercer masaje

Chiang Rai. Las piernas me pesaban más que la cabeza, después de dos días de trekking por la montaña. Me metí en la primer casa de masajes que encontré. Corta-cabeza: 300 bath el foot massage (en Chiang Rai podés encontrar por 120 bath). Negocié que incluyera también piernas. Té oriental invitación, piano de fondo, soundtrack de Rainman (pelicula)… el típico concepto occidental de masaje.

Cuarto masaje

Chiang Saen, ciudad antigua. A orillas del río Mekong, ¿qué más puedo pedir? Masaje de sólo head, neck and shoulder please. Un hombre me tocó. Duro, pero me masajeó miedos y preocupaciones. Por último, me agarró la cabeza por la frente y el cuello, como cuando en las películas matan a alguien, y traaaaack… un track más y le entregaba mis sueños al río. En serio pensé que el tailandés sin dientes me mataba ahí. Y aunque era una muerte canchera, prefería la vista al río antes que a la parca. Un tecito final de invitación, después una cerveza en la costanera. Hecha.


Mujeres de segunda clase

17 marzo 2010

Ella-quizás, oriunda de Chiang Rai (Tailandia), dejó atrás los concursos de belleza de “kathoey” en su barrio, y con sus gafas coloradas se fue a probar suerte entre la niebla de Chiang Mai, ciudad a una distancia de tres horas y media en bus. El humo de la “Ciudad Nueva”, que pierde horizontes y que no te permite discernir si Ella-quizás-es-Él.

El travestismo en Tailandia es muy popular y más aceptado entre la sociedad que en cualquier otro lugar. Dicen los que dicen que es el país con más travestis en el mundo, y que desde chico uno tiene la posibilidad de tomar pastillas para ir dándole forma a su sexo elegido. Dicen también que muchos viajan a Tailandia para operarse. Y dicen también que los travestis tailandeses son envidiados por sus contrapartes occidentales justamente por su look tan femenino, que ellos nunca podrán alcanzar.

En tailandés se los nombra como kathoey, y se los puede ver en la calle (viviendo abiertamente su nuevo sexo con una figura increíble), en las oficinas, en las telenovelas. No como un objeto de burla sino como un estado semi institucionalizado. Aunque, al mismo tiempo, siguen siendo considerados como “mujeres de segunda clase”.

Ella-quizás lo sabe. Y con sus Adidas blancas, y sus largas piernas coronadas con un mini short – que solo a Ella-quizás o una teen le quedan bien -, pasea por la ciudad su ajustado escote y su cartera violeta. Me ayuda a subir mi pesada mochila al Sawngthaew (mini van de transporte publico), con brazos que abrazan fuerte y con manos de esculpidas uñas maculinas, coloradas por cierto. Where are you from recita una voz masculina, y no sé si es la radio del chofer, si es la calle, si es la boca de Ella-quizás.

Entonces llega su parada, toca el timbre en espléndida pose de revista, se baja, y se pierde entre la niebla, caminando como en la pasarela. Quizás practicando para su próximo concurso.


Lian el monje

16 marzo 2010

Lunes ocho de la mañana en Chiang Mai.

Pelo rapado, tela naranja sobre su piel de 22 o 23 años, anteojos y un hello seguido del where are you from… Arshentina, y nos ponemos a hablar. Yo me ponía mis zapatillas a la salida del templo mientras el típico saludo se convertía en una amistosa y entretenida charla de media hora.

Lian from Laos… Lian que dejó sus tierras para hacer su Licenciatura en Artes (filosofia, psicologia, ciencias, lenguaje, arte, cultura).  Lian el monje que acababa de recibirse hacía unos días.

¿Por qué Tailandia? le pregunté. En Laos las materias se reducen a sólo Language y quienes quieren estudiar otra cosa, además de pagar más tienen que trabajar después para el Gobierno. Lian quería saber más, Lian quería ser libre. Lian estudió en Tailandia, porque además podía informarse de su Gobierno más que estando en Laos, donde la información es limitada… Lian se recibió, y quiere trabajar un tiempo como profesor voluntario y luego hacer una maestría en rural development. Porque en Laos son muy pocos los que quieren trabajar en áreas rurales – no da buena plata – y qué falta hace el desarrollo ahí.

Así que volver a Laos estaba en sus planes… claro, para devolverle a su tierra lo mucho que le había dado. Había estudiado ahí en la escuela de monjes, donde no sólo le enseñaron sobre el buddhismo (más profundamente que en cualquiera otra escuela) sino también sobre ciencias y materias terminadas en “ía”… porque luego uno es libre de elegir si quiere ser monje o vivir de otra cosa, un oficio, una carrera.

Lian aprendió también en las mañanas del templo, cuando el Abbot (líder de templo) le enseñaba sobre Buddha y sus fundamentos. En el budismo theravada (el de Tailandia) es muy importante la enseñanza además de la vida monástica. Y todo monje debe estar preparado para responder a preguntas de la gente laica.

Pero además de la teoría (lo que sería el Dharma) están las reglas y la práctica. Podemos representarlo entonces como Buddha (reglas), Dharma (teoría) y los seguidores (la práctica).

Al principio no había reglas, pero había tantos monjes y de tantas partes del mundo que se hizo necesario para ordenar la cosa. En ese principio se trataba  de manejar internamente los miedos y eliminarlos. ¿Cuál es el mayor miedo del hombre? pensó Buddha, la muerte. Ergo, había que morir antes de morir. ¿Cómo? de tres formas: no odiar sino amar, no ser codicioso, y no engañarse a sí  mismo (aceptar por ejemplo que el cuerpo envejece, que uno muere, etc no adornar la vida con eufemismos).

Y entonces vinieron las reglas, que de a poco – y a medida que fue necesario - se elevaron a 234 (¿doscientas treinta y cuatro? Yes – entre risas - lazy monks). Los laicos tienen solo 5 reglas fundamentales: no matar, no mentir, no robar, no tener sexo con otra mujer u otro hombre si estás casado, y por último n0 tomar alcohol… Y mientras yo hacía un paralelismo con los mandamientos y preceptos católicos, remató con un But, y me dijo que esas cinco reglas pueden reducirse a tres: no hacer el mal, hacer el bien (que incluso sale de no hacer el mal) y purificar el alma. De qué sirve hacer el bien si el alma de uno no está pura y en paz.

Terminamos la charla, yo empezaba mi día de trekking por las montañas de Chiang Mai, las mismas que – me dijeron – subieron los elefantes, hace unos años, asustados por el temblor de las aguas tailandesas. Las mismas montañas en las que conocí a M (em), cazador de tarántulas. M, que además era budista y que con cerveza marca Chang en mano me recordaba la última de las 5 reglas mencionadas por Lian: no tomar alcohol.

M tomaba su trago y sonreía, pensando quizás en las tres básicas reglas. Lian, en cambio, sonreía horas antes con su anécdota del turista, que muy gentilmente se había acercado a regalarle una cerveza como ofrenda… un jaja y un qué insólito, seguido de un que tengas una linda jornada de trekking. 


Un paseo con Kurosawa

16 marzo 2010

Lunes y martes me fui de trekking por las montañas de Chiang Mai, donde viven diferentes tribus e incluso están las de las mujeres con aros dorados alrededor de su cuello.

En el caso de mi tour, pasamos por tierras de otras tribus, entre ellas la tribu Lahu, y fue una de esas experiencias increíbles, esas que no fotografías para no arruinar el recuerdo…esas que tengo miedo de olvidar cuando, eventualmente, me opere de la vista.

La fauna, completamente distinta a lo que tenía visto en mi vida… fue un momento Phi Phi… igualito cuando, en sus playas, pensé: esto es relamente distinto, ésta es la “amazing” Tailandia que imaginé. Entonces, entre miles de altos bambúes y árboles orientales, montañas y valles, niebla, colores marrones, verdes, amarillos poquito a poco me fui colando en uno de los sueños de Akira Kurosawa. Faltaban colores, porque no estábamos en Japón sino en tierra de elefantes, que de hech0 aparecían de cuando en cuando para robarte una sonrisa. Pero fue un verdadero paseo por el mundo de kurosawa, y recreo a mis sueños kafkianos de todas las noches.

Lejos del arte del cineasta, o de los personajes de películas como EL tigre y el Dragón… ahí estábamos nosotros, que en vez de volar entre las cañas y las hojas pisábamos torpemente la tierra y dejábamos todo, menos los sueños, en cada subida y en cada bajada. Y calor, calor que incendiaba también a árboles y plantas.

En los dos días de trekking también montamos elefantes (nada uau, la típica vuelta al perro.. pero GENIAL la experiencia en sí). Dormimos en la village de una de las tribus, entre sus plantaciones de Brocoli. E hicimos rafting por unos rápidos, que lo que tenían de lentos también tenían de pintorescos, siendo que lugareños y animales elegían el tranquilo río para bañarse y saludarnos.

Y también conocimos a M el guía que, con su cuchillo y con su mano, no bailó entre cañas de bamboo y sables, pero con mucho arte y en solo dos movimientos cazó y dominó a una tarántula.

Entonces salimos de la niebla de las montañas, la vista se aclaró y volvimos a la ciudad de Chiang Mai.

FOTOS EN: http://www.flickr.com/photos/48080571@N02/sets/72157623494226315/


Me encanta Chiang Mai

14 marzo 2010

Cuando Annie me contó de su marido, que había elegido Chiang Mai para quedarse con su novia y amantes, no podía entender por qué esa ciudad. Ahora que estoy acá, es un muy lindo lugar para quedarse.

Me estoy alojando en Spicy Guest House, que queda en un village muy tranquilo de lindas casas, olores a flores y flores. A la tarde, el dueño nos llevo de tour gratis, donde nos explicó los orígenes de reyes, reinados y batallas de la ciudad milenaria. Ciudad hoy tranquila y a la vez movida, con su Universidad, sus templos, sus mercados diferentes según la hora y el día (por ejemplo los domingos a la noche está el evening market) y su Night Bazaar, que si bien no le llega ni a los talones a Chatuchak, es más barato… y encontrás alguna que otra exclusividad que no en Bangkok.

En cuanto a templos, el más importante es el de Doi Suthep; construído en la cima de un cerro es uno de los más sagrados templos del Norte de Tailandia. Su origen es parecido al de la Basílica de Luján…como un paralelismo pero para la religión budhista. El cerro fue elegido por una reliquia Buddha que era transportada por un elefante blanco. Allí donde el elefante decidiera quedarse, es donde la reliquia debía ser honrada. El animal subió hasta la cima, en un momento frenó y dio un trompetazo, después siguió camino hasta que paró donde está hoy el templo, dando otro trompetazo y quedándose ahí (aparentemente después murió). Así fue como Doi Suthep se convirtió en la casa de la reliquia.

Los camioncitos colorados (Sawngthaew) te dejan en la entrada por 40 bath la subida y otros 40 bath la bajada (si salís desde la entrada de la Universidad). Es un camino muy cuesta arriba que si elegís hacer en bicicleta, mejor cargala en el Sawngthaew y después bajá pedaleando. Incluso para entrar al mismo templo hay que subir unas empinadas escaleras. Entrada: 30 bath.

Chiang Mai es el destino elegido además para hacer cursos de cocina tailandesa, de masajes y de thai boxing. Y también es la puerta para los ávidos trekkers, los que sueñan en montar un elefante, y los que quieren conocer de cerca las diferentes tribus del norte (como la de las conocidas mujeres con aros dorados en el cuello).

Cultura, historia, aventura, shopping de cosas autóctonas, o simplemente relax a la orilla del río. Chiang Mai es así de completa

Datos Útiles:

El staff de Spicy Guest House es muy buena onda, tenés desayuno gratis, wifi, tele, compus, dvd’s. Esta un poco alejado del centro historico, pero en diez minutos llegás caminando si no querés tomarte un taxi por 40 bath. Precio por noche: 250 bath.

Ahí mismo podés contratar diferentes tipos de trekkings, según interés y precios.

Fotos: http://www.flickr.com/photos/48080571@N02/sets/72157623494226315/


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