Sapa de las nubes

2 mayo 2010

Seis y media de la tarde y vuelvo a estar sola. Acabo de despedir a Suzanne y me pierdo en la niebla de Sapa para volver al hotel. Apenas puedo ver unos metros adelante mío. La ciudad está inusitadamente callada y tranquila. Algunas motos, sus luces que se pierden y los run runes de sus motores que me pasan por al lado. Qué sola me siento!

Qué lindo caminar acompañados, pero qué difíciles son las despedidas. Suenan las campanas de la Iglesia, y entonces todo tiene que salir bien. No estoy sola después de todo. Entro, está un poco oscura y algunos hombres y mujeres rezan las Vísperas – supongo – con esa voz tan dulce que tienen los vietnamitas para rezar… esa voz cantada que te recuerda que la vida es amor y es compañía. Esa voz que te recuerda que hasta podés sonreírle a la mujer que te acosa durante dos cuadras para venderte una cartera o un pantalón hecho a mano en su tribu.

Sapa está tranquila, vacía… el Festival de las Nubes, que atrajo a miles de turistas asiáticos durante el último fin de semana de abril, se llevó consigo al mes y a la gente. Y mañana también yo voy a ser un recuerdo. Con suerte estaré pisando tierras chinas.

Sapa la linda, la de montañas, la de terrazas y plantaciones de arroz, la de sus minorías étnicas, la de inolvidables desayunos entre nubes y cerros. Sapa de valles verdes. Sapa de colores y de sonrisas. Sapa de vacaciones.

Como todo turista, hicimos el obligado trekking por la montaña, camino a una village de alguna de las tribus de la zona. Pasamos la noche en una casa de familia, compramos algunas de sus artesanías y nos volvimos con una sonrisa. Con Suzanne elegimos Taphin, que aloja a las tribus Red Dao (donde nos alojamos) y Black Hmong. Catorce kilómetros de caminata por paisajes increíbles y en compañía de Sumy, la número cuatro de 8 hermanas. Conocimos a su familia, jugamos al fútbol con la pelota-pluma, y después visitamos a Tamy, su tía, que nos convidó con una cena riquísima (aunque enorme) y un imperdible baño de hierbas adentro de un barril… algo así como sumergirte en una taza de té. Genial!

Al otro lado del toldo donde estaban nuestros sendos barriles, el marido y el tío de Tamy se emborrachaban con vino de arroz. Y en el medio llegaron también tres tímidas amigas de una village lejana a pasar la noche. Así que con la sensación de tener a todo el barrio adentro de la casa, despedimos la noche intercambiando sonrisas junto al fuego. El baño de hierbas y la calidez de los dueños de casa, de los chiquitos, de los gatos, los perros y los chanchitos, nos dieron el calor suficiente para contrarrestar el frío y la lluvia de afuera. Inolvidable!

Sapa nos regaló un fin de semana en las nubes. Perdidas en la niebla de sus callecitas, mercados, valles y montañas, no pudimos hacer más que disfrutar y devolverle una sonrisa.

Fotos aquí!

El misterio de la uña larga

Es una cuestión de belleza, nos respondió Sumy, la número cuatro (para los Red Dao yo sería “Lomy”, la número dos de mi familia). Su marido se había dejado una muy cuidada y larga uña también. Pero se la corté, no me gustan, y se enojó mucho, yes, a lot.

¿En serio? Esa uña larga que muchos hombres vietnamitas se dejan en el pulgar, e incluso en dos dedos más algunas veces.

Sí, y en Sapa podés venderlas en el mercado… setecientos mil dongs cada una (USD36,8).

¿Por qué solo los hombres se dejan esas uñas?

Porque no hacen nada, tienen tiempo para cuidar de ellas. Las mujeres tenemos bebés y no podemos lastimarlos con nuestras manos. Y además no tenemos tiempo y las uñas se nos rompen cuando trabajamos.

Nada de escarba dientes, limpia oídos, ni saca mocos entonces… Aunque, lo ven los ojos, es ésa una función secundaria. Uñas esculpidas, uñas curvas, largas, medianas, un poco amarillas, en algunos casos negras. Belleza sin más.


Hanoi por sorpresa

2 mayo 2010

Y entonces terminamos, sin planearlo, con un día de regalo en Hanoi.Con ánimos, algunos dólares y mucho tiempo perdidos… pero qué linda sorpresa fueron las callesl los colores y los olores de Hanoi. Una ciudad para no perderse. Eso es seguro.

Teníamos sólo un día para perdernos en sus motos y sus calles llenas de mercados de todos los productos… porque lo que quieras y necesites, te lo venden en Hanoi. De hecho, la ciudad tiene calles específicas de venta de distintas cosas. Y qué imperdibles son sus mercados!

Es más fácil caminar Hanoi que describirla. Es mejor disfrutarla que contarla. Nosotras la corrimos en un día, pero es suficientemente interesante para despertarla en dos días, y pintoresca para vivirla en tres.

Un día en la vida de Hanoi, para tomarnos el tren rumbo a las nubes de Sapa. Vietnam bien al norte, con los chinos casi empujando el mapa.

Fotos aquí!


Ladrón de caminos

2 mayo 2010

Diez cuadras rengueando con una ojota rota, atada improvisadamente mediante una gomita elástica (la del blíster de las pastillas de la malaria). ¿Qué más podía pasarme? Volvíamos de un tour un poco decepcionante por Halong Bay, el día anterior casi nos confisca los pasaportes en su cajón una vietnamita enojada (que no tenía razón), y la ciudad en sí, además de mojada nos resultó muy fea. Claro que después nos enteramos que lo mejor es visitar esta famosa Bahía con un tour desde Hanoi. Y claro que nunca hay que preguntarse qué más puede pasarle a uno, porque entonces las horas siguientes se encargan de responder la pregunta con muchos quemases.

El último quémás (entre los tantos que no voy a describir) fue un muy-grande-engaño de la agencia con la cual sacamos nuestro pasaje a Sapa. Terminamos entonces cansadas, desgastadas, y echadas del vagón de un tren a la suerte de la noche y las calles de Hanoi.

Esa fue mi Halong Bay. Aunque sí, no puedo negar, el paisaje es increíble. Pero como comenté anteriormente, habiendo visitado lugares como Krabi en Tailandia, mejor es bicicletear por Ninh Binh.

Vietnam me encanta. Vietnam me encantó. Y al mismo tiempo cómo pueden arruinarte varios días los famosos engaños vietnamitas!

Y sin embargo, como bien dijo mi padre, donde el corazón se anima, el pie sin ojota se inclina. Touché!

Fotos, aquí!


Tocale la bocina a Ninh Binh

29 abril 2010

Escapamos del calor de Hue, entusiasmadas con fotos y con información que teníamos sobre Ninh Binh, ciudad ya en el norte de Vietnam. Picos de piedra caliza en medio del verde de los bosques y de los campos nos dijeron. Ríos y riachos para recorrer en bote y en bicicleta. ¿Qué más pedir?

Genial, pensamos, tranquilidad luego de la ruidosa Hue… Claro que nadie nos advirtió sobre los camiones, las motos y las vans que te queman la cabeza apenas ponés un pie en la calle. No bocinas sino bocinazos. Y de todos los tipos, generalmente volúmenes muy altos, y de larga y corta duración. Pero siempre ese MEEEEEEEEE que podés esperar de un grande camionazo de ruta o de un conductor terriblemente enojado… solo que el vietnamita tiene el hábito de tocar bocina tantas veces como usa la palanca de cambios.

En medio de esa orquesta desgastante, se te puede volver muy difícil la ciudad. Y podés perder la paciencia un tanto más fácil que en otras oportunidades. En Ninh Binh casi no hay turistas, lo que le suma mayor interés al increíble paisaje de sus alrededores. Pero también es una ciudad que casi no habla inglés, y que parece no entender de más códigos que el vietnamita. Un ejemplo. ¿Tienen wifi? Si. Y más tarde: Pero no anda! Yes. Ah, entonces anda? No no, no wifi. Ok no hay wifi. Yes (ok, será que yes es la afirmación de mi negación). ¿Y por qué me dijeron que tenían wifi cuando hice el check in en el hotel? ¿Me mintieron? Noo, nosotros no mentimos, ahí está el wifi, can you see? Si, veo, pero no anda. Yes… Es la palabra vietnamita (porque es en todo Vietnam) que cuando te la dan, asegurate de preguntar hasta lo más obvio… Si compro un pasaje a la ciudad XX, ¿el colectivo me deja en la ciudad o en el medio de la ruta para que me tome un taxi hasta la ciudad? Si me contestás que tenés lava ropas, ¿significa que vas a lavar mi ropa en la máquina o lo vas a hacer a mano?

Grandes picos de piedra caliza como caídos del cielo en medio del campo verde. Un horizonte de esos mismos picos que con haber visto una montaña en tu vida, nunca podés imaginarte. Caminos de tierra escondidos que te llevan a barrios de casas, perros, gallinas y atardeceres. Ninh Binh es el complemento ideal de Halong Bay, que tiene sus mismos picos pero sobre el mar… E incluso hasta diría que es el suplemento, si uno anduvo antes por la provincia de Krabi en Tailandia… Habiendo visitado Ton Sai, Railey o Ko Phi Phi, entonces Halong Bay no impresiona tanto como Ninh Binh.

La ciudad en sí es una pesadilla, pero bicicletear sus alrededores es un muy lindo despertar. El recorrido en bote, aunque muy a lo Disney, es también pintoresco y vale la pena. Clave, no guiarse únicamente por el mapa y explorar esos caminos que se escapan de las rutas principales.

En nuestro caso, nos encontramos con gente muy cálida, unos paisajes lindos por demás… e incluso terminamos en un templo, sentadas en una matra, aplaudiendo junto con otras vietnamitas al ritmo de la música y el baile de su ceremonia. En el medio nos regalaron una mandarina y 500 dongs, como a todos los asistentes. Sacamos algunas fotos solicitadas, hicimos algunos videos a escondidas, y pusimos los 500 dongs en una urna para la mujer Budha (a modo de devolución porque no habíamos podido rechazar antes la donación).

En Vietnam adoran también a la mujer Budha, que a diferencia del hombre, está siempre parada y su estatua suele ser más grande. Los dos tienen diferentes templos, y cada uno elige a quién seguir. En cada casa, el altar de la mujer Budha se suele colocar en el cuarto principal, para asegurarse dormir bien. En cambio, es común ver altares de Budha hombre en los livings o restaurantes, ya que es una manera de atraer a los clientes. E infaltables son los viáticos junto al mini altar (cerveza, latitas de Fanta o Pepsi para Budha o los espíritus de la familia),  incluso  cigarrillos, que prenden como se enciende una vela.

Ninh Binh… lejos de esquivarla, es una ciudad para visitar (aunque, de nuevo, sólo por sus alrededores). De haber tenido a mi disposición una bocina, la hubiera saludado con la cucaráa-cha la cucaráa-cha ya no puede caminarrr. Mé mé!

Fotos aquí!

 

DATOS ÚTILES

- Cómo llegar: desde Hue el tren sale a la mañana temprano y cuesta 272.000 dongs. Llegás a la noche.

- Dónde dormir: Thanh Binh Hotel, USD 16 habitación para tres personas. Buenas películas en la tele. No es seguro que les ande el wifi!

- Dónde comer: No se come bien en Ninh Binh y siempre te llevás desilusiones cuando no un plato totalmente diferente al que pediste.

- Alquiler de bicicletas: USD 2 por día.


Hue de la gente

26 abril 2010

Humm nais…. “Nice city”, nada más que eso, y un con dos días y una noche está bien, es lo que me dijeron antes de llegar. Y ahora que la visité y me fui diría lo mismo. Aunque agregaría que es imprescindible recorrer los alredededores, y no quedarse solo con la ciudad. Hue tiene el río Perfume, tiene sus parques verdes, la vieja Citadel, el mercado (muy grande), las calles arboladas y las universidades. Hue tiene también puentes, imperdibles para caminar y perderse entre miles de motos, cascos y barbijos.

Pero Hue tiene también los conductores de ciclo y/o de moto que cada dos pasos te atacan con un where are you going, las mujeres de los mercados y negocios que te exigen el doble por cada producto al oírte el extranjero how much? Y esa sensación de que no sos más que un signo de “Dólar” para ellos. Hue tiene también sus cortes de luz y ese calor aplastante que solo te deja pensar en un pedazo de sandía y una buena siesta. Paciencia. Paciencia. Hue. De nuevo paciencia. Creo que para mí fue la preparación para después encarar el norte de Vietnam: p-a-c-i-e-n-c-i-a.

Llegué una tarde calurosa, con corte de luz, sin aire y sin ventilador, tratando de entrar en razón con el dueño del hotel (porque el generador de electricidad le sonreía a todos menos a la room 302, la mía), y caminando obligada las calles de Hue, porque no los lugares ya que todo estaba cerrando a las 17.00. Digo obligada porque en el sauna que era el cuarto resultaba imposible quedarse dos minutos. Mi amiga holandesa llegaba al día siguiente, así que sola, cansada y acalorada, no se me ocurrió mejor cosa que pensar en por qué iba a pagar los USD10 del cuarto si no funcionaba ni el aire ni el ventilador. Así que me fui de nuevo al lobby a retomar mi grata charla con el dueño. Él en vietnamita, yo en spanglish (porque ya mezclaba todo), imposible. Solo me quedaba ahogar penas en un buen plato de comida, pero bueno. También imposible en Hue.

Terminé el día con un vino blanco de Dalat y un menú hindú en un restaurant hindú. Ese fue el momento clave. Lo peor o lo mejor que pude haber hecho, según cómo leamos las circunstancias que siguieron. Estaba entonces feliz por el vino y la comida, cuando Ly, una de las mozas se me acerca a hablar. No sé cómo pero terminamos entusiasmadas agendando las 8.00 de la mañana siguiente para salir a pasear juntas. We can go to the beach jiji y se tapaba la boca, como encantada con la idea… ahhh and you can come home and visit my family!

¡Cómo había cambiado mi Hue en pocas horas! Una mañana muy linda en la vida de Ly. En el barrio de una Iglesia Católica, muchos puestos de comida vietnamita y calles de paredes grises. Un desayuno con café de la tía y pan con manteca, azúcar y carne. En las orillas del río Perfume, donde Ly creció con su familia, y donde tiene una sorry our house is very small casita… pero muy cálida.

Ly se levanta todos los días cuando los gallos se disputan el primer cocorocó, lava la ropa, va al mercado, prepara el almuerzo. Su madre es vendedora ambulante de comida regional, y su padre, pescador. Y así pasan los días al borde del río, con Tina la perra, los caracoles que recoge la vecina en sus canastos y la viejita sin dientes, que no sabemos donde vive ni qué hace, pero siempre hay una viejita sonriente con mucha sabiduría en los ojos.

Una mañana muy linda en la vida de Ly, cuando conocí a su familia, y canté en la playa I don’t care who you are. Where you’re from. What you did. As long as you love meeeee sonando en su teléfono… I love Back Street Boys, me decía, y después, could you take me some pictures? Juntas éramos un algo curioso. Las dos fuimos preparadas para la playa de 35 grados de calor: yo con vestido, bikini y ojotas; ella con medias, guantes hasta los hombros, campera y barbijo… Una para broncearse como loca, la otra para mantenerse “diva” en su blancura.

Y entonces empecé a sentirme muy mal, me acordé de la manteca con azúcar y carne, volvimos, charlé mediante sonrisas y guiños con el resto de la familia de Ly, y me volví al hotel a encontrarme con Suzanne, mi amiga holandesa. Para entonces ya me había visitado el fin del mundo, pensé que me moría, y me ahogué en la profundidad de mi cama hasta el día siguiente.

Resurrección en medio del infierno, ya me sentía mejor. Nos fuimos en bicicleta con Suzanne en busca de un supuesto puente, en medio de unos campos de arroz. A diferencia de Hoi An, salir de Hue es muy difícil… Ciudad tan ruidosa como es, muchos barrios pobres y un tránsito de motos locas. En el medio conocimos gente muy linda y sacamos todas las fotos que nos solicitaron de sus hijos y vecinos. Nunca encontramos el puente.

Nice city, con dos días y una noche está bien… es difícil disfrutar la verdadera Hue, pero ahí está, detrás de los bocinazos y de las motos, entre la gente que solo quiere sacarte plata y los que te regalan una linda sonrisa o una cálida mañana. Una vez me dijeron que somos “haceres humanos”… siempre haciendo cosas; quizás para disfrutar de la verdadera Hue hace falta detenerse un poco y simplemente “ser”.

Fotos, aquí.

DATOS ÚTILES

-          Dónde dormir: está lleno de hoteles con mini vans que te llevan gratis desde la estación de tren. El precio está entre USD8, 10 y 12. Yo me quedé en el Phong Nha Hotel.

-          Dónde comer: DMZ Bar está muy bien para unas cervezas o tragos, pero también tienen una hamburguesa genial. Al mediodía es un imperdible sentarse en uno de los restaurantes a orillas del río y ver cómo pasa la vida en el constante ir y venir de motos arriba del puente.

-          Cómo llegar: en Bus o en tren. Desde Hoi An el bus cuesta 76.000 dongs. El tren desde Danang, 41.000 (conocido como el mejor tramo en todo Vietnam por lo espectacular del paisaje).

-          Transporte: las bicicletas cuestan USD1 por día y son ideales para recorrer el countryside y visitar las varias tumbas y pagodas de los alrededores.

-          Citadel: llegás caminando a través de cualquiera de los puentes que atraviesan el río Perfume.

-


El tren de los sueños

25 abril 2010

Tatán tatán –cliiiiiiiiin – tatán. Ho duerme el silencio del tren en uno de los asientos desocupados, camino a Hue. Su pie sobre la ventana, el agujero de su media y su sombrero de guardia de seguridad miran cómo la lluvia lava las montañas verdes, las flores, los campos de arroz y el azul del mar.

Tracka tracka clinch, tracka tracka, en los oídos de Joe, que con su pasaje de foreigner en el bolsillo, no podía pegar un ojo, anonadado por el paisaje. Tracka tracka, oh my God, clinch, tracka tracka, esto es incredible, clinch. El mundo está lleno de posibilidades, escuchó decir una vez, pero se reducen a muy pocas en la mayoría de las experiencias personales. Amarillo, verde, azul, blanco de la arena de las playas, blanco de las nubes sobre las montañas, la silueta del tren – en una curva – adentrándose en la selva… y sintió ganas de besar a Dios.

El mundo está lleno de posibilidades; si él mismo era el ladrón de las suyas, entonces en ese momento estaba de vacaciones. Dormidos los miedos, soñaba la vida, y su corazón se ensanchaba para golpear con fuerza la ventana.

Tatán tatán – cliiiiiin – tatán, le gritó el tren tantas veces a Thanh; cuando rodeado de  campos verdes y vacas corría vagones para alcanzar sueños. Ahora, con más desengaños pero no menos ilusiones, se sentaba en la locomotora del tren a Hanoi. Pies colgando hacia afuera, cigarrillo en boca. Y la única uña larga de sus dedos señalaba grandes iglesias -perdidas en tierras verdes de diez casas-, campos de arroz, chiquitos montando bueyes y hombres trabajando la tierra, bajo la sombra de sus sombreros vietnamitas.

Sí, ése era su lugar, pensaba con una sonrisa mientras el golpe del viento le abría los ojos. Y cómo le gustaba el tramo de Hue a Ninh Binh, donde desde el tren veía a las mujeres en bicicleta atravesar campos de arroz con su cosecha a cuestas, casi flotando…

“Casi flotando, como en una pieza de ballet” pensaba Vinh, al tiempo que daba su última pitada en la puerta del Vagón 3. De esas piezas de ballet que vio algunas veces, en Seattle, a lo largo de los 25 años en que dejó de ser Vinh para llamarse “Deivid”.

Y ahora estos campos de arroz, el verde, el amarillo, los sombreros, las bicicletas, las vacas… nada había cambiado desde 1975, cuando los vio por primera vez, como Oficial del Ejército de Vietnam del Sur y prisionero del Viet Cong. Entonces lo llevaban a una cárcel de Hanoi, luego de que USA se retiró de la guerra. Vivió allí 8 años de prisión y luego el gobierno americano le pagó un año de vida en Seattle. Vinh se llevó mujer y sueños, consiguió trabajo en ese período de tiempo regalado, cambió su nombre por David, tuvo dos hijos y extrañó oh yes so much a su familia.

Llueve fuerte en los campos de Vietnam. David vuelve a su asiento, junto a su mujer y a su hijo mayor. Espera impaciente la llegada a la gran ciudad, y se pregunta si podrá darle su revancha a Hanoi, esta vez como “Deivid”. Piensa que si. En el asiento de atrás, Ho se acomoda el sombrero de guardia, y el agujero de su media vuelve a la oscuridad del zapato.


Oh lala Hoi An!

20 abril 2010

Ah Hoi An! significaba la mirada perdida de todo viajero al que le mencionaba la ciudad en mi itinerario. Hoi An de la excelente comida, Hoi An de calles coloniales y antiguas casas chinas, Hoi An de costureros y modistas, de te-mandás-a-hacer-ropa-y-zapatos-por-dos-mangos (aunque los argentinos tenemos que multiplicar todo).

Efectivamente, Hoi An fue esas miradas perdidas en suspiro que me crucé antes de llegar. Aunque por momentos las pintorezcas calles del Old Town parecen parte del rodaje de una película de época, por la cantidad de turistas y casas de souvenirs.

La buena noticia es que basta con alejarse solo un par de cuadras para respirar la Hoi An de los vietnamitas. Y ésta es la imperdible Hoi An, la de los alrededores. Recorrer sus islas con sus campos de arroz, sus barrios de pescadores y su gente tan cálida es una de las experiencias inolvidables que te puede regalar la ciudad. Así como deleitarte el paladar con las white roses, su especialidad. Y si querés playa, también tenés, dos por si acaso!

Obligada es la visita a la isla Cam Kim, a 15 minutos en bote; ideal para recorrer en bicicleta y perderse entre cosechas de arroz, bueyes, colores, olores y lugareños felices de recibirte.

Fotos aquí.

DATOS ÚTILES

- Dónde dormir: Phuong Dong Hotel: USD 10, 11 y 12 (doble, triple; fan o aircon)

- Dónde comer:

1- desayuno: The Cargo Club

2-almuerzo/cena: Hai Café, Morning Glory, Lighthouse Restaurant (en Cam Nam)

3- Bar y ceervezas: Before and Then Bar

- Transporte:

1- Alquiler de Bicicletas: 20.000 dongs el día

2- Bote a Cam Kim: 35.000 dongs ida y vuelta (la bici va arriba del bote)

3- Bus a Danang y/o a Hue (mismo precio): 76.000 dongs

4- Tren Danang – Hue: el mas increible viaje en Vietnam por solo 45.000 dongs.


Bicicleteame Vietnam

20 abril 2010

Increíble. Awesome. Creo que un obligado si pasás por las Central Highlands de Vietnam, donde se encuentra Dalat. Partimos a las 7.00 am con una camioneta, las mochilas, bicicletas, cascos y la comida del mediodía, dispuestas a pedalear 70 kilómetros de montaña, cataratas, villages de minorías autóctonas, bosques, plantaciones de café y rocas coloradas. La ruta a Nha Trang tiene poco más de 100 kilómetros, pero el último tramo está en construcción, por lo que hace imposible el cruce en bicicleta entre máquinas y médanos.

Bicicletear Vietnam es una experiencia única, y por ahora es una de las mejores cosas que pude haber hecho. Tanto para unir una ciudad de montaña con una del mar (la playa de Nha Trang), como para recorrer, más tarde, islas  de pescadores y amarillos campos de arroz en los alrededores de Hoi An. Colores, olores, campos y bueyes, los vietnamitas tan cálidos y alegres bajo la sombra de sus sombreros, el jelou jelouuuu de los chiquitos y de algunas señoras ya sin dientes. Imperdible, obligado. Estoy en Vietnam, pensás. Estoy en Vietnam. Good morning Vietnam…

Fotos aquí.

DATOS ÚTILES

-          Groovy Gecko Adventure Tours: www.groovygeckotours.net.

-          Cómo llegar a Nha Trang: en bicicleta es medio día, salís a las 7.00 am y llegás a las 14.00. En colectivo son 5 o 7 horas (dependiendo si el bus va por la vieja o por la nueva ruta).

-          Cómo llegar a Hoi An desde Nha Trang: hay un sleeping bus a las 19.30 que cuesta 200.000 dongs y llega a las 6.00 am a Hoi An.


El corazón de Vietnam

20 abril 2010

Si antes fue una village con casas de verano para los franceses de la colonia, hoy la tranquila y florida Dalat es uno de los destinos elegidos por honeymooners vietnamitas, y por turistas ávidos por perderse en la belleza de las montañas y los bosques del centro de Vietnam.

La ciudad en sí no es lo pintorezca que uno esperaría. Pero bien vale la pena llegar a sus coloridas calles y a su plaza, para entonces escapar a los alrededores, y sumergirse en la sombra de sus caminos montañosos, sus cataratas, sus campos frutales.

El camino desde Mui Ne en bus fue muy lindo, con la sensación de entrar en las páginas de un libro de fábulas a medida que nos adentrábamos en las montañas. Claro que tuve que pensar románticamente en el libro de fábulas para olvidarme del calor agobiante, del vietnamita vecino a mi asiento, con más olor a chivo que un francés, de su constante tos sobre mi cara,del polvo, y de la chiquita de atrás que descompuesta vomitó la comida de una semana.

En este mismo camino conocí a Suzanne, holandesa de mi misma edad, que estaba interesada en unir Dalat con Nha Trang en bicicleta. Por qué no? Pensé. Así que nos alojamos juntas por 5 dólares cada una en un hotel muy setentón, recorrimos la ciudad (lo mejor es una bicicleta por 20.000 dongs), nos tomamos una cerveza y un café vietnamita, cena en el mercado central y nos preparamos para la bicicleteada del próximo día por las montañas de Vietnam.

Todavía en mis ojos y en mis oídos, la mujer de la panadería – y peluquería al mismo tiempo – de en frente al hotel… ocho de la noche, televisión, micrófono y karaoke time, cantando ABBA bien fuerte. Sorbí lo que me quedaba de café y me fui.

DATOS ÚTILES

-          Cómo llegar: el colectivo desde Mui Ne cuesta USD6 y tarda 5 horas. Es un mini bus y el camino está muy roto, así que bien vale prepararse mentalmente y elegir un buen asiento.

-          Dormir: Au Chau Hotel es barato (USD10 habitación doble) y está cerca del centro y de la plaza central.

-          Tours: Groovy Gecko Adventure Tours es una agencia Buena, está a la vuelta del hotel.

-          Easy Riders: Dalat es famosa por sus Easy Riders, motoqueros que te llevan por los alrededores e incluso hasta Mui Ne o Nha Trang (USD70). Es una muy buena opción si no te animás solo a la moto. Están por todas partes, se te acercan solos.


Mui Ne de pescadores

14 abril 2010

Naranja y azul, descripta en colores. Naranja de sus dunas y azul del mar, especialmente a la mañana, cuando está bien plancho y lo único que se mueve son los canastos redondos que los pescadores usan a modo de bote. De lejos parecen cáscaras de nuez cortadas a la mitad y un barco a motor los lleva en fila india, como una locomotora a sus vagones, para que luego uno a uno se vaya desprendiendo en su zona de pesca. Entonces tiran redes y se convierten en el atractivo de quien toma sol y se baña en las playas de Mui Ne.

Pueblo de una calle, pueblo de colegios, de dunas, de salinas. De barcos que no están en La Boca porteña porque se los llevó Benito antes de que Quinquela pudiera pintarlos. De pescadores, de sombreros de paja… Mui Ne, también playa de turistas, de resorts, de surfers y kite surfers en las aguas del Mar chino. Pero siempre, Mui Ne, y siempre Vietnam.

Llegué el viernes y habiendo ya despedido el sol del lunes sigo sin querer irme. No sé si es el café de la mañana, si son los paseos en bicicleta, si el viento de la moto (yo con casco verde y el vietnamita que me lleva con uno rosa), o la leve sensación occidental –casa- de los resorts y los deportes de agua… Me inclino quizás más  por las largas horas en una playa vacía, las eternas lecturas, y los atardeceres, que sin el romántico sol cayendo en el agua, congregan a vietnamitas y a turistas al borde del mar.

¿El típico efecto playa? Sí, pero no la de postal de playa asiática, dice Mui Ne –si hablara -. Y te sonríe con la calidez de su gente, sus chistes, su buen humor. Entonces es uno el que está demás entre vietnamitas y turistas chinos que, sin que les cuelgue la cámara de fotos y la gorra, se divierten en aguas chinas con fuertes y fáciles carcajadas, cantos entre amigos y trajes de baño.

Martes y me vuelve a despertar el mar de Mui Ne. No me puedo ir. Entonces, sin pensarlo más saco un pasaje para Dalat, ciudad conocida como el “corazón de Vietnam”. Entonces, miércoles 7.00 me despido del mar.

Doy la última caminata por la playa y me encuentro con Sam Aló Aló… Aló Aló se ríe sosteniendo con su mano un caracol en la oreja. Es un hombre bajito con arrugas de sol; podría ser pescador pero ahora más bien se dedica a atrapar las notas del mar. A su lado tiene una bolsa llena de esos caracoles que siempre salís a buscar y nunca encontrás. Me regala dos, aunque me cobra cuatro besos.

Mui Ne tranquila, Mui Ne de siestas en la sombra o bajo el sol, Mui Ne de colores y de pescadores.

Fotos aquí

DATOS ÚTILES

-          Colectivo de Saigon a Mui Ne: 140.000 dongs, 4 horas.

-          Dónde dormir: Hong Di guest house. Los bungalows con ventilador salen USD10 y con aircon USD18. También tienen cuartos en el segundo y tercer piso con vista al mar. La mujer que lo lleva adelante es muy personaje y todo el staff muy buena onda. Ideal para dejar pasar los días y disfrutar de la playa.

-          Comer: en el town de Mui Ne, pasando la villaje de pescadores, puestos de la calle con mesitas y sillitas de plástico bien bajitas. Muy bueno!

-          Noche: hay algunos bares y pubs donde hay música en vivo y alguna que otra fiesta. Buena onda.

-          Qué hacer en Mui Ne: además de relajarte en la playa, podés alquilar bicicleta (30.000 dongs) o moto, o contratar un motoquero por 60.000 dongs) para ir a: fishing villaje (6 km), salinas (25km creo?), sand dunes (blancas y coloradas)… También podés hacer kite surf o surf. Mui Ne para deportistas, para aventureros, para los que solo quieren tirarse boca arriba en la playa.


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.