La vía de la muerte en Kanchanaburi

Primera de la saga de “Historias para mis sobrinos”, dedicada a Facundo Arce, nacido un 17 de octubre, fecha en la cual, en 1943, los japoneses festejaban la conclusión de la emblemática vía.

Supongamos que se llama Él, tailandés, vestido con ropas oscuras y sentado en uno de los descansos, en medio del puente del río Kwai. El puente que para muchos PoW’s en 1942/43 significó agonía y muerte – como parte de la construcción de la denominada vía de la muerte – para Él representa hoy su fuente de ingreso. Con su violín entona  la melodía de la clásica película que relata el hecho histórico, y con su funda sobre el piso invita a que le dejen monedas o billetes. Algunos traspiran notas en los subtes de la ciudad; Él lo hace bajo el sol rajante de Kanchanaburi, pueblo tailandés a tres horas y media en tren desde Bangkok.

Kanchanaburi se encuentra en medio de un entorno idílico: entre cerros, selva y el muy lindo Mae Nam Khwae, o río Kwai. Paisaje espléndido que sin embargo se opaca frente a su trágico pasado, como campamento de prisioneros de guerra durante la Segunda Guerra Mundial y la construcción de la vía férrea que uniera Bangkok en Tailandia con Yangon en Birmania (hoy Myanmar).

Para la época de la Segunda Guerra Mundial, los japoneses tenían dominio sobre todo el sudeste asiático y parte de China. En puja constante con este último país (vecino a Birmania), la comunicación con tierras birmanas les era clave. Debido a las condiciones geográficas era imposible transportar suministros militares por tierra y el mar no llegaba hasta allá. Fue entonces que los japoneses decidieron construir una vía férrea de 415 kilómetros. La construirían los miles de prisioneros Aliados (soldados británicos, austríacos, holandeses y alemanes) que trasladaron a Kanchanaburi desde Sumatra, Singapore y Malasia. Con la promesa de que iban a darles mejores condiciones, los enviaron engañados en vagones de 7 metros de largo cada uno. Viaje de 4 días y 4 noches durante las cuales no pudieron recostarse completamente para dormir.

Como excelentes planificadores que son y con ingenieros educados en UK, para los japoneses la construcción de la vía no era un problema. Sí lo era en cambio el poco tiempo que tenían y las condiciones del terreno. En cuanto a los materiales, en concreto para la construcción del puente sobre el río Kwai, los sacaron de otro puente que desmantelaron en Java. Y como los japoneses son también excelentes improvisadores, transportaron el cemento ya mezclado en barriles de madera.

Según describió uno de los prisioneros en su diario de cautiverio, era como la torre de Babel, con chinos, malayos, ingleses y austríacos construyendo la vía en tiempo record y muriendo en el intento. Las condiciones en que los japoneses tenían a sus prisioneros invitaban a la muerte, sumado a que a medida que la vía avanzaba, no lo hacían los campamentos base, que seguían en su lugar. Los prisioneros tenían que marchar durante días a su zona de trabajo, cargando su equipamiento, sus improvisados suministros médicos y materiales de campamento. Incluso al pasar por otros campamento con cólera, enfermaban ellos también.

La supervivencia no sólo dependía de las condiciones geográficas y sanitarias del lugar, también era clave el liderazgo tanto del japonés como del soldado Aliado a cargo de su Flota. Los japoneses trataron con mucha crueldad a sus prisioneros, quizás en gran parte debido a que nadie en su sano juicio envía a sus mejores militares a controlar a los prisioneros de guerra; los japoneses tampoco. Los líderes a cargo en los campos eran a veces koreanos enviados a ocuparse, o militares japoneses de bajo desempeño y resentidos justamente por su “castigo”.

La construcción se empezó desde los dos extremos. Había trabajadores en Birmania y en Tailandia que trabajaban para unirse un 17 de octubre de 1943 en Konkoita, a 263 kilómetros de Nong Pladuk en Tailandia (cercano a Kanchanaburi) y 152 kilómetros de Thanbyuzayat, Birmania. Hecho que se festejó entre las tropas japoneses y que se simbolizó con un clavo de oro en la unión. A lo largo de la vía de 415 kilómetros de largo, hubo 680 puentes de madera y 415 de acero. E incluso, ante los bombardeos de los Aliados, sobre el río Kwai se construyeron dos puentes: el primero de madera – que reconstruyeron en caso de bombardeo – y el definitivo, de acero.

La vía de la muerte, como se denominó más tarde, operó durante 22 meses. Hasta que en 1945, los Aliados lograron derribar el emblemático puente sobre el río Kwai, y en agosto, tras los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki Japón se rindió.

Hoy el puente funciona más que nada como atracción turística. Están sus vías originales así como las modernas que recorre un tren de pasajeros y otro – amarillo y chiquito, como de parque de diversiones – con turistas curiosos. De su pasado trágico solo quedan los recuerdos, reunidos en el museo de Kanchanaburi, el cementerio con varios de los 14.000 soldados aliados que murieron de malaria, cólera, hambre y trabajo forzado… Yqueda también la lastimera melodía de Él, que entona día tras día con su violín la canción de la famosa película El puente sobre el río Kwai.

11 Responses to La vía de la muerte en Kanchanaburi

  1. pa dice:

    marin: un muchacho que sabe , me dijo que la mayoría de los presos que construyeron la via férrea, murieron de encefalitis japonesa.
    un beso, pa

  2. Mechi dice:

    Marin! Qué buenos relatos…seguí escribiendo porque por lo que veo no soy la única que está siguiendo tu viaje paso a paso.
    Espero que además de los lugares, los olores y las historias vos también te encuentres bien.

    besos!

    • Marina Kempny dice:

      gracias mechi!!! yo tambien estoy bien, aunque partucularmente hoy no tanto…estoy con tres inglesas y ahora se unio una holandesa…entre europeos se entienden muy bien, pero yo me siento tan latina!! no para mal, sino diferente me aburren y seguramente yo tambien. maniana me voy a phi phi island sola!

      besotess

  3. adriana dice:

    hola Marina querida!
    recién me acabo de meter en el blog y terminé zambullida en la historia! en realidad entré como todos los días para ir viendo por donde andás y con quienes te encontrás en el camino, no pensaba encontrarme con toda una historia! me alegro que tu experiencia de viajera por geografias tan lejanas también te lleve a ser viajera de historias ya pasadas pero vigentes para los pueblos que las vivieron. Hasta ahora todo me parece muy bueno, tanto los lugares como tus comentarios. Respecto a la vacuna pienso como Ale, tratá de dártela pero si no llenate de off. Bueno, no dejes de cuidarte y tratá de manejar el tema de las amistades por el lado del costo/beneficio. ESto es, encontrarse con otros en tu misma situación de viajeros planetarios te lleva a sopesar en qué te beneficia incorporarte o no al grupo. El tema amistad es algo que podrá o no darse con el tiempo pero lo prioritario es que mantengas tu linea directriz, la que pensaste y maduraste antes de partir y de acuerdo a eso consideres si te incluís o no y cómo, en algún grupo..
    Aunque no puedo escribirte todos los días, sí te leo todos las noches,a pesar que es retarde para mí y estoy muerta de sueño.
    Un beso grande,
    Adriana

  4. mama dice:

    Maru querida, què lindas experiencias que nos haces compartir! Muy lindo tu comentario sobre el río Kwai.
    En cuanto a la playa,es como es, aprovecha el resort y la soledad. Tambien está bueno a veces para meditar y salir del ruido exterior e interior en que vivimos.
    TQM
    me olvidaba: estamos en San Luis. Ya te contaré por mail. Besos

    • Marina Kempny dice:

      Increible poder caminar el puente ma, no sabes! pòr ahora lo mejor de esta semana que llevo de viaje. Suerte en San Luis y mandame mail despues contandome como les fue con los festejos.
      Yo estoy preocupada con el tema de la vacuna de la encefalitis japonesa… es complicado el tema para darmela pero no quoiero pasar por alto los consejos que me dieron de darmela…

      • Alex dice:

        No te vuelvas loca con eso! Ayer me acordé de vos justamente por eso. En el club pegaron una fotocopia de un recorte de La Nación que hablaba de la invasión de mosquitos post lluvias intensas de las semanas anteriores. La infografía comentaba los distintos tipos de mosquitos y las enfermedades que transmitían. Bueno, de las 3 especies (uno era el transmisor del dengue), 2 transmitiían distintos tipos de encefalitis! Y me acordaba de la que me habías comentado vos!
        En fin, lo que quiero decir es que bajes un poco la ansiedad y no te vuelvas loca si no podés dártela. Si se puede, genial y sino, a otra cosa.

  5. Marie dice:

    Marin, muy bueno el relato…todo el blog es excelente..y NO vas a estar sola, nos estas haciendo viajar a todos los que te conocemos, poco o mucho.
    Admiro tu valentía! y voy seguir el blog!
    Beso enorme! Marie

    • Marina Kempny dice:

      Hola Marie, qué bueno que te guste y que te haga viajar con la mente! Gracias por el alientooo! viene muy bien estos primeros días!
      Beso grande y seguimos en contacto!

  6. Alex dice:

    Muy bueno!!!

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