T estuvo una vez enamorado

Con su camisa de seda violeta y su chaleco rasgado por el tiempo, T se pone su casco y arranca la moto. T (tií, así suena su nombre cuando lo pronuncia con sonrisa tranquila y dientes negros) conductor de tuk tuk, T hermano de una sola hermana, T camboyano moreno y bajito.

Son las 9.00 am y el calor de Camboya le golpea la cara y la mirada. Si es un buen mes, junto cien dólares, piensa, al tiempo que con sonrisa amable le ofrece sus servicios a un turista en la terminal de buses de Siem Reap. Si tengo suerte, también me contrata para que lo lleve durante tres días o una semana a los templos de Angkor, piensa después. Entonces T traspiraría calles con la seguridad de 12 dólares por día.

El viento le infla camisa y chaleco a T el chiquitito, que con su casco redondo y blanco parece la hormiga atómica. Porque T tuvo que aprender a ser rápido y ágil en las calles, porque T tuvo que apurarse para ganarle carrera a la vida. Como todo camboyano, su pasado – todavía presente – es trágico, el régimen de Pol Pot también asesinó a sus padres en los 70’. T quedó sólo con su hermana, en un país muy pobre. Camboya quedó con aproximadamente dos millones de camboyanos menos, sin libertad, sin educación, sin plata ni comida… en los cuatro años de gobierno del Khmer Rouge.

Viento, camisa inflada, manos en el manubrio, carro detrás, una bocina de cuando en cuando, y hagan lugar que pasa la expectativa de un nuevo día. Porque la fe y la alegría es lo único que no pueden robarle a uno.

T estuvo una vez enamorado. Pero como dicen algunos compatriotas “no money no happy”. Para casarse, el novio debe entregar cinco mil dólares a la familia de la novia, dinero que se usa también para la ceremonia. Según la región del país, la ciudad y la familia, puede ser menos (mil dólares) o más, por ejemplo si la novia tiene muy buena educación y mejor familia. Sea como fuera, es mucho para T… que estuvo enamorado pero cuya única familia es su hermana y sus dos sobrinos.

En Camboya el 70 por ciento de los casamientos se efectúa mediante esta suerte de “dote” del hombre. El 30 por ciento restante se celebra compartiendo los gastos entre las dos familias, porque se conocen o se caen bien. Entonces los hombres que no pueden amar, deben buscar suerte con las viudas.

T estuvo una vez enamorado. Un día, quizás, dejará de pasear turistas, y en cambio, en su tuk tuk, se inflarán al viento su camisa, el corazón y los pelos oscuros de su mujer camboyana.

5 Responses to T estuvo una vez enamorado

  1. Dino dice:

    Espero noticias tuyas!!!!
    Escribes como Ernest Heminway, mi autor favorito te felicito, tienes un estilo periodístico muy bueno.
    Te mando un gran abrazo
    Dino

  2. Dino dice:

    Querida Marina estoy desorientado como mandarte mis comunicaciones.
    Dino

  3. Gaby M dice:

    ahhhhhhhh…que vida la de T….segui averiguando mas…mandanos el culebron camboyano.
    Beso enorme y te sigo como siempre.

  4. pa dice:

    marin: corin tellado era un poroto al lado tuyo. Me alegro que estés recuperada.
    un beso, pa

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