Saigon al plato

¿Qué podía esperarse de una ciudad que pertence a un país con una política comunista y una economía capitalista? Más aún, ¿que podía esperarse de una ciudad y provincia que vivió tantos reveses a lo largo de su historia?

En sus revueltas calles de 6 millones de motos -en una ciudad pensada para menos de un millon de personas – Saigon te sorprende con edificios de la época colonial francesa, como la Catedral de Notre Dam y el Correo; pagodas,  y arte chino (muchos chinos tambien), como influencia viva de los 100 años de ocupación “zina” en tierras de Vietnam; iglesias católicas muchas, que te recuerdan a los años de la Vietnam del Sur con el autoritario presidente Diem; mercados y mercaditos asiáticos a la vuelta de grandes edificios o de una tienda Louis Vuitton; barbijos y más barbijos; guantes y medias para cubrir la piel en medio de 40 grados de sol; vendedoras ambulantes con el sombrero de paja y chicas con cascos de Hello Kitty para la moto…. cyclos, bicicletas, where are you going en boca de un taxista a cada paso que das; los fantasmas del pasado de guerra, que para muchos todavía es presente debido a las consecuencias…

¿Qué es Saigon? Si la mirás de afuera, una historia sufrida e intereantísima. Si la caminás, es un verdadero revuelto de gramajo. No hay que entenderla, solo vivirla y dsifrutarla.

Una buena forma de conocer la ciudad y visitar sus puntos más interesantes, es recorrerla a pie. La Lonely Planet tiene un mapa con el recorrido y la información de cada lugar. Pero supongo que cualquier mapa ha de tener lo mismo. Son seis horas de caminata en un día.

Lo mejor es empezar temprano en la mañana, porque todo cierra tipo 5.00 pm…así como tipo 5.00 am empieza la vida. Y nada mejor como excusa para salir de la cama que el café vietnamita con leche condensada!! QUE RICO! Yo me tenté y me compré 250 gramos en el Mercado principal, con el sistema para servirlo, pensando en tomarme mi exquisito café vietnamita en el Transiberiano, camino a Rusia; no puedo estar más entusiasmada con la idea!

La visita al Mercado me significó un “ah! placerrr hola Saigonnn!” de consumista innata; así con la misma fruición con que uno entra a una galería de arte y se choca los ojos con una obra que es un “obrón artístico”. Me perdí en sus pasillos y calculadoras de las vendedoras para el tire y afloje a la hora de regatear. Y por suerte estaba con poco cash!!

Otro “highlight” de mis ojotas en calles y veredas saigonenses fue el “street market”. Los típicos puestos de verduras, frutas, carnes colgantes, remeras, pantalones, linternas… hacia la calle -lógicamente – pero no peatonal. Pasa cada uno y cada cual en sus motos, frenan, se compran algo sin bajar, aceleran, se van. Y todo en medio de bocinas, cascos, barbijos y bocinazos.

Y el obligadísimo de la ciudad es el War Remnants Museum con fotos, relatos, testimonios y restos de la cruel y famosa guerra de Vietnam. Muy interesante el museo todo, pero muy triste. Las imágenes de la masacre de My Lai fueron unas de las que más me impresionaron (en especial la de los dos hermanitos en el suelo, uno tirado encima del otro para cubrirlo de las balas, los dos fueron asesinados justo despues de la foto). Aunque todo en ese museo te deja perplejo. Imperdible es en el segundo piso: “Requiem”, la colección de fotos tomadas por 134 fotoperiodistas muertos en la guerra (entre ellos los conocidos Robert Capa y Larry Burrows). Las fotos son increíbles y te transmiten la guerra desde los miedos, los sentimientos… como si fuera el mismísimo de la foto el que te está contando lo que vivió. En una de las fotos de Kyoichi Sawada ves incluso las gotas de transpiración de uno de los soldados.

A continuación, dos imágenes del museo que expresan la conclusión de la visita en mi cabeza:

Para los amantes del arte, una buena parada es también el Museo de Fine Arts. Yo me lo comí e inso abajo hay otras galerías que están muy bien también. Fue mi Saigon desde la pared.

Resumen: es una ciudad fantástica para conocer y disfrutar. Claro que hay mil puntos más acá no mencionados. Y después esas gratificaciones particulares, como caminar por uno de los  parques, cuando cayó el sol, y encontrarte a un grupo de vietnamitas aprendiendo bailar latino con “Lamento Boliviano” de soundtrack. Ver a chiquitos y grandes jugando en las plazas con la pluma pelota. Pasar por la Catedral de Notre Dame y encontrarte un grupo rezando el rosario en vietnamita en la plaza. Tomarte una cerveza con amigos que conociste en otros países y te reencotraste acá. Comer Pho en uno de los tantos restaurantes especializados, o algun otro plato de la exquisita comida vietnamita.

Fotos acá!

5 Responses to Saigon al plato

  1. Lewis dice:

    Y acá disfrutando de este entretenido viaje, un verdadero postre narrativo Marin!!!!…Y que siga la history que esta buena…

  2. flor b. dice:

    Hola lindisima. Estoy recien llegada de mi viaje recién antes de irme a dormi decidí sumarme a tu viaje…todo virtual, vio?
    Por dios!! cuanto por leer!!!
    Se te ve herrrmosssa y feliz.
    ya me pondré al día te dejaré más comments.
    te mando un beso!!!!

  3. Gaby dice:

    Aguante eggooo por el mundo! ademas de las empanadas te voy a tener que hacer un buen pedazo de carne !!(uruguaya que es lo mejor que consigo aca)
    BESOS

  4. Mora dice:

    Divino!!! 🙂
    Me gustó el vivirla y disfrutarla! 😉 clave! y el resumen, que placer, como esas sensaciones de libertad, el viento en la cara!!!!
    Divino, divino, muy vos Marinot!

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