Hue de la gente

Humm nais…. “Nice city”, nada más que eso, y un con dos días y una noche está bien, es lo que me dijeron antes de llegar. Y ahora que la visité y me fui diría lo mismo. Aunque agregaría que es imprescindible recorrer los alredededores, y no quedarse solo con la ciudad. Hue tiene el río Perfume, tiene sus parques verdes, la vieja Citadel, el mercado (muy grande), las calles arboladas y las universidades. Hue tiene también puentes, imperdibles para caminar y perderse entre miles de motos, cascos y barbijos.

Pero Hue tiene también los conductores de ciclo y/o de moto que cada dos pasos te atacan con un where are you going, las mujeres de los mercados y negocios que te exigen el doble por cada producto al oírte el extranjero how much? Y esa sensación de que no sos más que un signo de “Dólar” para ellos. Hue tiene también sus cortes de luz y ese calor aplastante que solo te deja pensar en un pedazo de sandía y una buena siesta. Paciencia. Paciencia. Hue. De nuevo paciencia. Creo que para mí fue la preparación para después encarar el norte de Vietnam: p-a-c-i-e-n-c-i-a.

Llegué una tarde calurosa, con corte de luz, sin aire y sin ventilador, tratando de entrar en razón con el dueño del hotel (porque el generador de electricidad le sonreía a todos menos a la room 302, la mía), y caminando obligada las calles de Hue, porque no los lugares ya que todo estaba cerrando a las 17.00. Digo obligada porque en el sauna que era el cuarto resultaba imposible quedarse dos minutos. Mi amiga holandesa llegaba al día siguiente, así que sola, cansada y acalorada, no se me ocurrió mejor cosa que pensar en por qué iba a pagar los USD10 del cuarto si no funcionaba ni el aire ni el ventilador. Así que me fui de nuevo al lobby a retomar mi grata charla con el dueño. Él en vietnamita, yo en spanglish (porque ya mezclaba todo), imposible. Solo me quedaba ahogar penas en un buen plato de comida, pero bueno. También imposible en Hue.

Terminé el día con un vino blanco de Dalat y un menú hindú en un restaurant hindú. Ese fue el momento clave. Lo peor o lo mejor que pude haber hecho, según cómo leamos las circunstancias que siguieron. Estaba entonces feliz por el vino y la comida, cuando Ly, una de las mozas se me acerca a hablar. No sé cómo pero terminamos entusiasmadas agendando las 8.00 de la mañana siguiente para salir a pasear juntas. We can go to the beach jiji y se tapaba la boca, como encantada con la idea… ahhh and you can come home and visit my family!

¡Cómo había cambiado mi Hue en pocas horas! Una mañana muy linda en la vida de Ly. En el barrio de una Iglesia Católica, muchos puestos de comida vietnamita y calles de paredes grises. Un desayuno con café de la tía y pan con manteca, azúcar y carne. En las orillas del río Perfume, donde Ly creció con su familia, y donde tiene una sorry our house is very small casita… pero muy cálida.

Ly se levanta todos los días cuando los gallos se disputan el primer cocorocó, lava la ropa, va al mercado, prepara el almuerzo. Su madre es vendedora ambulante de comida regional, y su padre, pescador. Y así pasan los días al borde del río, con Tina la perra, los caracoles que recoge la vecina en sus canastos y la viejita sin dientes, que no sabemos donde vive ni qué hace, pero siempre hay una viejita sonriente con mucha sabiduría en los ojos.

Una mañana muy linda en la vida de Ly, cuando conocí a su familia, y canté en la playa I don’t care who you are. Where you’re from. What you did. As long as you love meeeee sonando en su teléfono… I love Back Street Boys, me decía, y después, could you take me some pictures? Juntas éramos un algo curioso. Las dos fuimos preparadas para la playa de 35 grados de calor: yo con vestido, bikini y ojotas; ella con medias, guantes hasta los hombros, campera y barbijo… Una para broncearse como loca, la otra para mantenerse “diva” en su blancura.

Y entonces empecé a sentirme muy mal, me acordé de la manteca con azúcar y carne, volvimos, charlé mediante sonrisas y guiños con el resto de la familia de Ly, y me volví al hotel a encontrarme con Suzanne, mi amiga holandesa. Para entonces ya me había visitado el fin del mundo, pensé que me moría, y me ahogué en la profundidad de mi cama hasta el día siguiente.

Resurrección en medio del infierno, ya me sentía mejor. Nos fuimos en bicicleta con Suzanne en busca de un supuesto puente, en medio de unos campos de arroz. A diferencia de Hoi An, salir de Hue es muy difícil… Ciudad tan ruidosa como es, muchos barrios pobres y un tránsito de motos locas. En el medio conocimos gente muy linda y sacamos todas las fotos que nos solicitaron de sus hijos y vecinos. Nunca encontramos el puente.

Nice city, con dos días y una noche está bien… es difícil disfrutar la verdadera Hue, pero ahí está, detrás de los bocinazos y de las motos, entre la gente que solo quiere sacarte plata y los que te regalan una linda sonrisa o una cálida mañana. Una vez me dijeron que somos “haceres humanos”… siempre haciendo cosas; quizás para disfrutar de la verdadera Hue hace falta detenerse un poco y simplemente “ser”.

Fotos, aquí.

DATOS ÚTILES

–          Dónde dormir: está lleno de hoteles con mini vans que te llevan gratis desde la estación de tren. El precio está entre USD8, 10 y 12. Yo me quedé en el Phong Nha Hotel.

–          Dónde comer: DMZ Bar está muy bien para unas cervezas o tragos, pero también tienen una hamburguesa genial. Al mediodía es un imperdible sentarse en uno de los restaurantes a orillas del río y ver cómo pasa la vida en el constante ir y venir de motos arriba del puente.

–          Cómo llegar: en Bus o en tren. Desde Hoi An el bus cuesta 76.000 dongs. El tren desde Danang, 41.000 (conocido como el mejor tramo en todo Vietnam por lo espectacular del paisaje).

–          Transporte: las bicicletas cuestan USD1 por día y son ideales para recorrer el countryside y visitar las varias tumbas y pagodas de los alrededores.

–          Citadel: llegás caminando a través de cualquiera de los puentes que atraviesan el río Perfume.

3 Responses to Hue de la gente

  1. Mora dice:

    Alojaaaa!!!!!! que lindas fotos y todo, genial tu amiga nueva!
    Besossssss

  2. Lore! dice:

    Ufff!!! qué puedo decir excepto lo obvio! Tus relatos y tus fotos hacen la combinación perfecta! Casi pude sentir en la piel el calor sofocante, a pesar de que en esta lejana-cercana Buenos Aires el frío empieza a instalarse…
    Así que en lugar de un cálido abrazo, te mando mis manos frías, siempre frías, unos ojos curiosos y una expresión muy contenta de leerte contenta!
    Besos Marin!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: