La vida de los otros

Berlín, ciudad cosmopolita y moderna, ciudad de la moda. La primera imagen de Berlin en mis ojos fue una Iglesia con la cúpula rota por un bombardeo de la Segunda Guerra.

La gente no sabe perdonar. Y nosotros nos encontramos de repente sintiéndonos culpables de algo que no hicimos. Quizás es que se trata de olvidar y mirar para adelante, me dice Amelie, que con su nombre de origen francés, nació en la década del ochenta; y para cuando fue capaz de ver más que muñecas, estaba cayendo el muro de Berlín.

La Historia de los libros quedó presa en el papel, y a pesar de que todavía los alemanes de sesenta arrugas la llevan impresa en sus gestos ásperos, la Alemania joven parece entenderlo muy bien. Berlín es su expresión, Berlín es su inspiración.

Cuando caminas sus calles grises, los edificios anchos, altos, grandes cuadrados de cemento e imponentes de una manera opresiva, te transmiten todo el frío que el sol se niega a darte en verano. Y no te sorprendería encontrarte con un agente de la Stasi, mientras doblás una esquina ,  todavía con los huecos de las balas de guerra en una de sus paredes.

Pero basta seguir caminando y perderse – o encontrarse – en un callejón de grafittis, en un patio de negocios muy cool, de diseño y moda, o en una galería de arte. La Berlín de hoy, donde la oscuridad de sus viejos edificios (en un sentido simbólico) se refleja en los vidrios de su business center. Donde podés hundirte en el sillón y la música de un bar under. O regatearle a los hippies de un mercado, mientras una banda de street music baila con baterías, tachos de basura y panderetas. Y si todavía te quedó tiempo, la Berlín de hoy, donde también los diseñadores independientes tienen su espacio, entre los cafés de una especie de Palermo, no porteño pero Berlinés.


Y entonces doblás la esquina y no te encontrás con tus miedos, sino con una ciudad que parece burlarse de su pasado. Las paredes blancas o grises de los edificios de estilo soviético (tipo monoblock), están salpicadas de lagartijas grandes y coloridas, cuando no pintadas enteramente de diferentes colores – estridentes o pastel – con balcones,  macetas y flores, reposeras y ojotas. Los grafittis conquistan cada pared, incluso la de las obras pintadas por artistas en el Muro de Berlín. Y los turcos te sonríen desde el mostrador en sus miles de ardientes Kebabs.

Indescifrable y misteriosa, tanto para el Pasado (si fuera una persona) como para los turistas. Berlín vive, respira y nos atrae desde el otro lado de la ventana. Pegados a los vidrios, no podemos dejar de admirarla una y otra vez.

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DATOS ÚTILES

–          Cómo llegar: desde Praga, Student Agency (bus): €30, cuatro horas y media.

–          Dónde dormir: A&O hostel, no es lo mejor pero el precio está muy bien (€8, 9 y 12) y la ubicación también, al lado del zoológico, que es una zona bastante céntrica, y de la estacíón de trenes y subtes. El desayuno es pago, no hay heladera ni espacio para cocinarte. Pero sí una terraza que está muy bien para una cervecita de final de tarde.

–          Dónde y qué comer: carísimo! Comer en la calle o comida turca es la mejor opción, si no podés cocinarte. Los chocolates Ritter Sport están regalados en el supermercado, no dejar de comprarse todas las variedades! (€ 1 los medianos, o €2 los grandes, pero son grandes eh). Imperdible probar el yogurt alemán. El mejor es el que viene en frascos de vidrio. Un antes y un después en la vida del adicto al yogurt.

–          Transporte: carísimo también! El tren entre ciudades puede salirte €80 o €100. Una locura. Y dentro de la ciudad sale cada pasaje €2,10 (el simple, si hacés combinaciones es más). Lo mejor es comprarse el ticket por € 6 válido para todo el día, todas las veces que te subas, cualquier tipo de transporte (tren, subte, tranvía). Para viajar inter ciudades hay otra opción, que es el colectivo. La línea es Berlin Linien Bus y podés encontrar pasajes por €20. Otra alternativa es comprar los tickets de tren en las maquinitas (en la caja siempre es mas caro) y buscar los que no son directos sino que tienen combinaciones. Entonces quizás en el camino te bajás varias veces, cambiando de tren. Pero viajás también por €20. El problema es dominar la maquinola, que si bien tiene para elegir el inglés o el español no funciona siempre.

–          Cómo salir: de Berlín al sur (Bamberg o Munich) en tren: €80, segunda clase. En bus, €40. Cuatro horas y media de viaje.

9 Responses to La vida de los otros

  1. sul mio blog ove non ti dispiace. Natually ti dar� un link sul tuo blog internet. Grazie con lo scopo di la condivisione.

  2. mechi dice:

    Mari!!!
    Cuándo volves???!!!!
    Besos

  3. Dino dice:

    Querida Marina, yo tambien como tu madre quiero noticias
    Un abrazo
    Dino

    • Marina Kempny dice:

      hola! no tuve tiempo de escribir todavia… muchas visitas!
      pero en breve subo notas. estoy en londres ahora, muy interesante y atrapante ciudad!
      un beso dino!

  4. Dino dice:

    Magníficas las fotos!!!!!!
    Tengo casi 2000 en un pendrive!!!
    Y estoy llenando páginas con tus escritos.
    Un abrazo
    Dino

  5. mamá dice:

    Hija, qué largo camino has recorrido! Ya está llegando a su fin y no tenemos noticias ni fotos de este último tramo que seguramente es tan enriquecedor como el anterior y también más relajado.
    Un beso enorme. Te queremos mucho.

  6. sil! dice:

    Marinuk!!! Que buenas fotos…que bueno que estes ahi!! que bueno que bueno que buenoooooooooooo
    quiero mas novedades!!! te mando muchos muchos besos! 🙂
    tu primaa

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